Adaptación a la Adolescencia

Séptimo grado es una etapa complicada, es bonita pero muy complicada, ya que ellos inician la etapa escolar como niños, pero a medida que va transcurriendo el año escolar, va iniciando la adolescencia y no solo deben lidiar con el cambio de primaria a secundaria, sino con los cambios propios de la adolescencia temprana.

Los niños en la primaria son lindos y tiernos, se concentran en dar amor y decirle a sus padres y familiares que los aman todo el tiempo, pero en séptimo grado, solo pueden ser capaces de encontrarle los defectos a las cosas y mirarlas con cara de asco. En muchas ocasiones es una cuestión repentina, hoy los dejaste en la escuela como un niño lindo y al regresar a casa ya miran feo y haciendo preguntas sobre el porqué de las cosas: ¿Qué es eso?

Este cambio biológico, psicológico y social; aunado con la exigencia educativa, hace que se genere en el chico un sentimiento de frustración e impotencia por sentir que todo está fuera de su control y ellos no quieren decepcionar a nadie.

Aprender a adaptarse en esta etapa es importante, porque mientras están tratando de adaptarse a su nueva escuela, le van a llegar emociones intensas y variables que pueden hacerlos sentir abrumados, situación que les dejará en riesgo de personas oportunistas. Afortunadamente, a los adolescentes se le facilita la adaptación, debido a que son como esponjas, esto quiere decir que son capaces de absorber las cosas del exterior y asimilarlas rápidamente. 

En algunas ocasiones a los adolescentes se les complica la adaptación y necesitan de personas adultas que les puedan contener mientras experimentan esta nueva etapa. Aquí los padres se quedan un poco al margen para darle espacio de experimentar, pero siempre estando cerca para que el joven pueda recurrir a él cuando lo necesite.

Si en esta etapa, no hay una persona adulta brindando apoyo emocional, es posible que todo el cambio experimentado en tan poco tiempo les genere a los chicos una inseguridad grande, porque es como si todo el suelo donde se ha anclado hasta ahora se moviera, situación que les hace querer una cosa, pero al mismo tiempo no quererla, quedando como incoherentes frente a sus familiares. Por esto necesitan poder conversar con alguien primero para ordenar sus ideas y ya comprendido que siente y porque lo siente, es que conversará con sus padres para que estén al tanto y quedar bien ante ellos.

Antes esto no ocurría así, si el niño tenía alguna dificultad, corría a contarle a sus padres y estos inmediatamente lo defendían, quedando frente al niño como sus héroes, pero ahora el hijo no cuenta para que lo defiendan, sino para que estén al tanto y le permitan poder resolver a su manera. Esta nueva mentalidad, les resulta difícil de comprender a los padres, por lo que terminan discutiendo con el chico, situación que agrega más estrés a la ya existente.

A los padres les cuesta comprender que ahora los pensamientos son en base a lo que ellos quieren y en base a como ellos creen que deben ser las cosas, en base a su propio análisis de mayores, es decir al chico le interesa que su familia se interese por ellos, pero que a la vez le den su espacio y los tomen en cuenta, que diariamente le preguntes como le fue, si necesita algo, que recuerden que están ahí, pero a la distancia.

Pero para un padre que siempre le ha dicho a su niño que hacer y cómo hacerlo, le es muy difícil aceptar que, su niño ya creció y está iniciando la adolescencia, por lo que ese espacio que solicitan, no llega tan prontamente.


Por esto es importante que los adolescentes comprendan que esta etapa no solo es de ellos, también es de sus padres, por lo que deben comprender a sus padres y tratar de ponerse en su lugar, antes de iniciar discusiones con ellos, deben pensar que ellos posiblemente le están dando a sus hijos mucho más de lo que ellos tuvieron para sí mismos cuando tenían su edad; para eso tuvieron que convertirse en mejores personas para que sus hijos tuviesen la oportunidad de estudiar de manera cómoda, por eso todo adolescente debe estar agradecido con su padres por la oportunidad que les están dando de estudiar en este plantel.

Un buen padre o institución educativa debe poner normas, reglas y límites para la seguridad de los adolescentes, porque en esta época, ser adolescente es como estar montado en un toro que tiene 2 cuernos y pesa 600kilos que va a salir por primera vez y desea hacer y experimentar de todo lo que ve y le parece fascinante y a pesar de que ellos piensan que pueden experimentar y no les pasará nada, eso no es tan cierto.

Un adolescente feliz, necesita:

  • Tener su espacio para descubrir quién es y que le gusta
  • Tener a sus padres cerca por cualquier cosa
  • Tener a un amigo con quien desarrollar un vínculo incondicional
  • Sentir que son: queridos, amados, aprobados, validados, aconsejados y acompañados

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